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Exposición y libro: "Urdaneta en su tiempo"

Octubre-2002

Con motivo del 25 aniversario de la creación de la Sección de Historia y Modelismo Naval de la SOG, se están desarrollando una serie de actividades, entre otras, la publicación Urdaneta en su tiempo de José Ramón de Miguel y la exposición que bajo el mismo título Urdaneta en su tiempo, estará abierta en el Aquarium desde el día 10 de octubre hasta el 15 de diciembre.

Urdaneta en su tiempo. La importancia histórica de la figura de Andrés de Urdaneta radica en que fue el descubridor de la ruta de regreso desde Filipinas a América. Este hito abrirá una de las rutas comerciales más importantes y prolíficas del mundo, la que comunica el oeste del Pacífico y Asia con América, que permanecerá vigente durante 250 años, y que no desaparecerá hasta la implantación de la navegación a motor. Proporcionalmente su importancia económica podría compararse con las rutas abiertas por Marco Polo o Colón y social y políticamente con la llegada de Neil Amstrong a la luna.

El tiempo de Urdaneta. El tiempo de Urdaneta fue uno de los grandes momentos científicos y culturales de la historia de occidente: El RENACIMIENTO. Este periodo supone el renacer de los presupuestos clásicos, que aunque nunca se olvidaron -de hecho fueron y son la cuna de la cultura occidental-, no deja de ser un tiempo en el que el arte, la ciencia y la cultura, en general, recobran una libertad renovada tras el oscurantismo medieval.

El Renacimiento en el País Vasco. El País Vasco en el S. XVI vive una de sus épocas de mayor desarrollo en todos los niveles (económico, demográfico, artístico, ..) y que arranca ya en el último cuarto del siglo anterior. Como el resto de Europa, nuestro territorio no escapa de los postulados renacentistas, y tanto la industria como las artes se verán influenciadas por los avances promulgados por sus científicos, técnicos y artistas.

La persona, el marino y cosmógrafo. Andrés de Urdaneta nació en Ordizia en 1508 y falleció el 3 de Junio de 1568 en México. Tras un incendio en su localidad tuvo que trasladarse a Guetaria siendo todavía un niño. En la villa costera se formará en las ya clásicas asignaturas de latín, filosofía, matemática y astronomía. De su juventud poco se sabe hasta que en 1525 embarca, de la mano de Juan Sebastián Elcano, a bordo de la expedición de García Jofre de Loaysa con rumbo a las Molucas donde llegará en 1526 permaneciendo allí durante 9 años. A partir de aquí su vida estuvo llena de avatares, dedicándose esporádicamente a labores diplomáticas, como comerciante, soldado, etc. Su vuelta al mundo duraría casi 11 años. En México ingresó en la orden agustiniana y se ordenó sacerdote, pero siempre estuvo alimentando su pasión por la astronomía y la navegación, que le llevaría varios años después a descubrir la "vuelta del Poniente", más conocida como el Tornaviaje.

Un mundo dividido en dos. A finales del S XV las dos potencias marítimas europeas, Portugal y Castilla, miraban a la fachada atlántica. Sus intereses expansionistas chocan en diversas ocasiones y optan por el arbitrio papal para dividir sus zonas de influencia y colonización. En 1493 el papa Alejandro VI fijará en la bula Inter Coetera una línea de demarcación, que se verá modificada en 1494 con la firma del tratado de Tordesillas, por la que se dividía el mundo en dos con una línea a 370 leguas al oeste de las Islas de Cabo Verde, quedando el oeste para Castilla y el este para Portugal. Este tratado supone una "frontera" que dividirá las zonas susceptibles de ser colonizadas por cada corona. Esta es la razón por la cual Castilla se vio obligada a mandar expediciones bordeando América para obtener una ruta directa para el comercio de la especia, que en su época suponía la mercancía más valiosa, mayor incluso que el oro.

El tornaviaje. La verdadera importancia del Tornaviaje radica en la apertura de una nueva vía de comunicación de carácter estratégico y sobre todo económico. Hay que tener en cuenta que el comercio de la especia fue uno de los motores fundamentales en la economía, sobre todo en Europa. En la Edad Media este comercio lo realizaban caravanas procedentes de Asia y que se dirigían al Mediterráneo Oriental, siendo este el lugar donde comerciantes, como los venecianos, lo distribuían al resto de Europa. Más tarde los portugueses iniciaron el comercio rodeando África y llegando hasta la India y las islas Pacíficas, teniendo el monopolio de esta ruta.

El descubrimiento de América, del Océano Pacífico y la primera vuelta al mundo, provocó que la Corona española empezase a potenciar expediciones (Magallanes, Saavedra, Villalobos o López de Retes fueron algunos que dirigieron estos primeros intentos) con la intención de encontrar una ruta hacia Asia por Occidente, evitando los controles y asentamientos portugueses, que poseían el monopolio del comercio por la ruta oriental. Con la expedición de Loaysa se intentó rodear América siguiendo la ruta de Magallanes pero enseguida se vio la ventaja de partir desde la costa pacífica de México, concretamente desde Acapulco, ya que era una bahía que ofrecía una gran protección. Y esto es lo que hizo Urdaneta al dirigirse a Filipinas en su segunda expedición al mando de la cual se encontraba Legazpi. Partieron de Acapulco el 21 de noviembre de 1564 con una flota de 4 navíos, llegando finalmente a las Molucas 74 días más tarde después de haber recorrido 2060 leguas. Al poco de su llegada prepararon a uno de los navíos, la nao San Pedro, para el regreso, iniciándolo el 1 de junio de 1565 y arribando el 8 de octubre del mismo año a Acapulco, tomando a su favor los vientos y corrientes (que Urdaneta definió como "continuos" y "permanentes"); descubriendo así el Tornaviaje. Este descubrimiento nada tuvo que ver con el azar sino que fue debido a años de estudio y observación por parte de Urdaneta.

Un mundo nuevo. La llegada de expediciones al oeste del Pacífico supuso la toma de contacto con un nuevo mundo para la perspectiva europea. Aquí encontraron pueblos de costumbres desconocidas para ellos, sistemas de construcción naval diferentes, especies vegetales y animales que despertarían el interés de los naturalistas, pero sobre todo, encontraron algo que era el lev motif de sus expediciones: las especias.

El galeón de Manila. El Galeón de Manila, también llamado nao de Acapulco o de China, no es un barco concreto sino que se trata de una flota comercial de navíos, que desde 1565 hasta 1815 realizaban el trayecto Acapulco-Manila-Acapulco. Se considera a la nao San Pedro, de Andrés de Urdaneta, el primer galeón de Manila ya que completó con éxito el viaje de ida y de vuelta, llevando un cargamento de canela.

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Cartel de la exposición "Urdaneta en su tiempo"

copyright: Aquarium de Donostia-San Sebastian

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